Entrevista
REGRESO
DEL “POETA MODESTO”
Por
Dalia Karpel
¿Cuánta
emoción sentirá por su próxima visita a Haifa? ¿Qué impacto
le producirá saber que se han vendido en un día 1200
entradas (de un total de 1450) para su recital poético de
este domingo en un auditorio de Monte Carmelo?
*¿Esta acogida mueve a Mahmud Darwish, conocido como el
poeta nacional palestino, que en los últimos años ha vivido
en Amman y ocasionalmente en Ramallah?
“Cuando pasé de los cincuenta años, aprendí a controlar mis
emociones”, dice Darwish durante una conversación que tiene
lugar en Ramallah. “Yo voy a Haifa sin ninguna esperanza.
Tengo una barrera en mi corazón. Tal vez en el momento del
encuentro con el público, unas cuantas lágrimas caerán en mi
corazón. Espero una cálida acogida, pero me temo que el
público se decepcionará porque no voy a leer muchos poemas
antiguos. No quiero aparecer como un patriota, un héroe o un
símbolo. Quiero aparecer como un poeta modesto”.
*¿Cómo se
transforma uno de símbolo del espíritu nacional palestino en
un poeta modesto?
"El
símbolo no existe ni en mi subconsciente ni en mi
imaginación. Estoy haciendo esfuerzos para romper las
demandas de símbolo y acabar con este estado icónico; para
acostumbrar a la gente a tratarme como una persona que desea
desarrollar su poesía y el gusto de sus lectores. En Haifa
voy a ser real, lo que soy. Y voy a elegir poemas de un alto
nivel."
* ¿Por qué desprecia sus
poemas antiguos?
"Cuando un escritor declara que su primer libro es el mejor,
eso es malo. Yo progreso de un libro a otro. Todavía no he
decidido qué leeré al público. No soy tonto. No los
decepcionaré. Sé que muchos desean escuchar poemas
antiguos."
Darwish llegó a Ramallah, procedente de Amman, el lunes por
la mañana de esta semana. Estaba preparado para realizar
encuentros de trabajo los días siguientes y luego ir a
Haifa, la ciudad en la que embarcó en su trayectoria
literaria en la década de los años cincuenta. Todavía no
sabe como irá – hay muchos voluntarios que desean llevarle
al encuentro en Haifa con los residentes en Galilea. La
velada está siendo organizada por Siham Daoud, poeta y
editor de la revista literaria Masharef, en colaboración con
el partido político árabe-judio Hadash. Darwish hablará y
recitará unos veinte poemas. Samir Yubrán le acompañará al
laúd y el cantante Amal Murkus asesorará. Darwish espera que
el ministro del Interior le permita permanecer en Israel una
semana, aunque el permiso de entrada que le han concedido es
válido sólo para dos días.
La
conversación con el poeta tiene lugar a las cuatro de la
tarde en el centro cultural Jalil Sakakini en Ramallah. El
magnífico y bien conservado edificio contiene una galería de
arte y una sala para películas y conciertos. También hay una
amplia oficina desde la que Darwish edita la revista de
poesía Al Karmel.
La
sala en la que estamos contiene una biblioteca rica en
libros árabes, entre los cuales hay intercalados algunos
ejemplares en hebrero. Se trata de una colección poética
editada por la revista literaria hebrea Iton 77, Na’ama
Shefi’s “El círculo de los mitos: Israelis, Wagner y los
nazis”, y también ejemplares de la revista
literario-política Mita’am, editada por el poeta Yitzhak
Laor, y una colección poética de Sami Shalom Chetrit.
Darwish, más delgado que de costumbre y elegantemente
vestido, es cordial. Teniendo en cuenta que hace ocho años
fue diagnosticado clínicamente muerto y volvió a la vida
casi milagrosamente, su aspecto es saludable y parece más
joven de sus 66 años.
“¿Hay
alguna esperanza para esta nación? Pregunto, y Darwish, el
gran pesimista, pregunta a su vez que a qué nación me
refiero. “Aunque no haya esperanza, estamos obligados a
inventar y crear esperanza. Sin esperanza estamos perdidos.
La esperanza debe brotar de las cosas sencillas: del
esplendor de la naturaleza, de la belleza de la vida, de su
fragilidad. Uno debe olvidar las cosas esenciales
ocasionalmente para mantener la mente sana. Es duro hablar
de esperanza en esta época, es como si estuviéramos
ignorando la historia y el presente, como si estuviéramos
mirando al futuro separándolo de lo que está sucediendo en
este momento. Pero para vivir, debemos inventar esperanza a
la fuerza”.
* ¿Cómo hace usted eso?
“Yo
soy un trabajador de metáforas, no un trabajador de
símbolos. Creo en el poder de la poesía, que me da razones
para mirar adelante e identificar un destello de luz. La
poesía puede ser una auténtica desalmada.
Deforma. Tiene
el poder de transformar lo irreal en real y lo real en
imaginario. Tiene el
poder de construir un mundo que está reñido con el mundo en
el que vivimos. Yo considero la poesía una medicina
espiritual. Puedo crear con palabras lo que no encuentro en
la realidad. Es una tremenda ilusión pero positiva: no tengo
otra herramienta con la que encontrar un sentido para mi
vida o para la vida de mi nación. Tengo el poder de
otorgarles belleza por medio de palabras y plasmar un mundo
bello y también expresar su situación. Una vez dije que yo
construyo con palabras una patria para mi nación y para mí”.
* Usted una vez escribió:
“Esta tierra impone el asedio a todos nosotros”, y ahora más
que nunca el sentimiento de desaliento e impotencia es
arrollador.
"La
situación actual es la peor que se pueda imaginar. Los
palestinos son la única nación en el mundo que sienten con
certeza que hoy es mejor que lo que los días venideros
depararán. Mañana siempre trae una situación peor. No es una
cuestión existencial. Yo no puedo hablar del lado israelí,
no soy experto en eso. Sólo puedo hablar del lado palestino.
En 1993, durante el acuerdo de Oslo, yo sabía que el acuerdo
no garantizaba que fuéramos a lograr la verdadera paz basada
en la independencia para los palestinos y el fin de la
ocupación israelí. A pesar de todo, sentía que la gente
albergaba esperanza. Pensaban que quizá una mala paz era
mejor que una victoriosa guerra. Aquellos sueños se vieron
decepcionados. La situación ahora es peor. Antes de Oslo no
había controles, los asentamientos no se habían expandido
como ahora y los palestinos tenían trabajo en Israel”.
* ¿Cree usted que la
disposición para la paz era mutua?
"Los
israelíes se quejan de que los palestinos no los quieren.
Eso es gracioso. La paz se acuerda entre Estados y no se
basa en el amor. Un acuerdo de paz no es un convite de boda.
Yo entiendo el odio hacia los israelíes, cualquier persona
normal odia vivir bajo ocupación. Primero que se establezca
la paz y luego que se contemplen los sentimientos como amor
o no amor. A veces, después de establecerse la paz, no hay
amor. El amor es un asunto privado, no se puede forzar”.
* ¿De qué esperanza está
usted hablando?
"Yo
acuso a la parte israelí de no mostrar disposición a
terminar la ocupación en la franja de Gaza y Cisjordania. El
pueblo palestino no pretende liberar Palestina. Los
palestinos quieren llevar una vida normal en el 22 % de lo
que ellos piensan que es su patria. Los palestinos
consideran que se debe hacer una distinción entre patria y
estado. Comprenden el desarrollo histórico que ha conducido
a la presente situación en la que dos pueblos están viviendo
en la misma tierra y en el mismo país. A pesar de esta buena
voluntad, no queda nada de lo que hablar”.
* Ha mencionado la franja
de Gaza. ¿Qué piensa de la nueva realidad allí?
"Es
una situación trágica, un ambiente de guerra civil. Lo que
sucede entre los partidarios de Fatah y los partidarios de
Hamas en Gaza refleja un horizonte cerrado. No hay un estado
palestino ni una autoridad palestina y la gente allí está
luchando contra ilusiones. Cada una de las partes quiere
tomar el control del gobierno. Todo es “como si”: como si
hubiera un estado, como si hubiera un gobierno, como si
hubiera un ministro o esto o aquello, como si hubiera una
bandera, como si hubiera un himno. Mucho como si pero sin
contenido. Es como si metes a la gente en prisión –la franja
de Gaza es una gran prisión- y los prisioneros son pobres y
carecen de todo, están desempleados y carecen de asistencia
médica básica: encontrarás gente sin esperanza, lo cual crea
un manifiesto sentimiento natural de violencia interna. No
saben contra quién luchar, por eso luchan entre sí. Eso es
lo que se llama guerra civil. Es una explosión entre
presiones mentales, económicas y políticas”.
* ¿Le alarma el ascenso
del fundamentalismo de Hamas?
"Hay
un conflicto cultural entre la parte laica que cree en el
multiculturalismo y una patria nacional y la gente que
considera Palestina exclusivamente bajo el prisma de la
herencia. No me asusta desde el punto de vista político. Es
una alarma cultural. Su inclinación a imponer sus principios
a los demás no resulta cómoda. Ellos creen en una democracia
trasnochada , y eso solo para ganar las elecciones y lograr
el poder. Pero son una catástrofe para la democracia. Es una
democracia antidemocrática. Ambos partidos, Fatah y Hamas,
no pueden permanecer inflexibles. Ahora, cuando la sangre
está caliente y las heridas sangran, es duro hablar de
diálogo, pero al final, si Hamas pide perdón por lo que hizo
en Gaza y rectifica los resultados de la campaña en Gaza,
será posible hablar de diálogo. Es imposible ignorar a Hamas
como fuerza política que tiene partidarios en la sociedad
oalestina."
* Así que usted está de
nuevo jugando en las manos de Israel, lo cual es fruto en
cierto modo de esta situación.
"Israel proclama continuamente que no tiene interlocutores,
incluso cuando hay alguien dispuesto al diálogo. Ahora dicen
que es posible hablar con Mahmoud Abbas, pero Abbas estaba
allí antes de que Hamas ganara las elecciones. ¿Qué puede
Abbas hacer si no han quitado ningún control? Es la política
israelí lo que impulsa a los palestinos al extremismo y a la
violencia. Los israelíes no quieren dar nada a cambio de la
paz. No quieren retirarse a las fronteras de 1967, no
quieren hablar del derecho del retorno o de la evacuación de
los asentamientos, y por supuesto, no quieren hablar de
Jerusalén. Entonces, ¿hay algo de qué hablar? Estamos en un
callejón sin salida. Yo no veo el final de este oscuro túnel
mientras Israel sea incapaz de diferenciar la historia de la
leyenda.
"Los
Estados árabes están dispuestos a reconocer a Israel y están
pidiendo a Israel que acepte la iniciativa árabe de paz que
consiste en la retirada a las fronteras de 1967 y el
establecimiento de un Estado palestino a cambio no sólo de
reconocer plenamente a Israel sino también por la
normalización de las relaciones. Dígame quién está perdiendo
la oportunidad. Se dice siempre que los palestinos nunca
pierden una oportunidad porque sí. ¿Por qué está Israel
emulando el rechazo de los árabes?”
* ¿Cree que vivirá lo
suficiente para ver algún acuerdo entre las dos naciones?
"Yo
no desespero. Soy paciente y estoy esperando una revolución
profunda en la consciencia de los israelíes. Los árabes
están dispuestos a aceptar a un Israel fuerte con armas
nucleares – todo lo que tienen que hacer es abrir las
puertas de su fortaleza y establecer la paz. Dejar de hablar
de los profetas y de la tumba de Raquel. Estamos en el siglo
XXI- Mire lo que está sucediendo en el mundo. Todo ha
cambiado, aparte de la posición israelí que, como he dicho,
mezcla la historia con la leyenda."
* La terrible asociación
entre tierra y muerte se está ahora dando por sentado en
ambos lados.
"He
dicho que los políticos tienen que realizar una revolución
cultural en Israel para comprender que es imposible pedir a
los jóvenes de Israel que esperen la próxima guerra. La
globalización afecta a la juventud; desean viajar y vivir
fuera del ejército. No espere que haga una comparación entre
la desesperación de los dos lados del conflicto. Si la
desesperación existe entre los israelíes, es una buena
señal. Tal vez la desesperación ejerza presión sobre los
dirigentes para crear una nueva situación.
¿Sabe
cuál es la diferencia entre un general y un poeta? El
general cuenta el número de muertos entre el enemigo en el
campo de batalla, mientras que el poeta cuenta cuántas
personas vivas han muerto en la batalla. No hay enemistad
entre los muertos. Hay un enemigo: la muerte. La metáfora es
clara. Los muertos de ambos lados no son enemigos."
* ¿Se puede producir una
situación que le impulse a dedicarse a la política, como
hizo Vaclav Havel, por ejemplo?
"Havel
pudo haber sido un buen presidente, pero no se le conoce
como un escritor excepcional. A mí se me da mucho mejor
escribir poemas que la política."
* ¿Quiere anticiparnos lo
que dirá en el recital poético?
"Quiero hablar de cómo me marché del Carmelo y cómo he
regresado y me pregunto por qué me marché."
* ¿Se arrepiente de
haberse marchado en 1970, cuando formando parte de una joven
delegación comunista viajó a Egipto y nunca regresó?
"A
veces el tiempo genera sabiduría. La historia me ha enseñado
el significado de la ironía. Siempre me preguntaré: ¿Me
arrepiento de haberme marchado en 1970? He llegado a la
conclusión de que la respuesta no es importante. Quizá la
pregunta de por qué me marché del Monte Carmelo es más
importante."
* ¿Por qué lo hizo?
"Para
regresar 37 años después. Eso quiere decir que no me marché
del Carmelo en 1970 ni regresé en 2007. Todo es una
metáfora. Si en este momento estoy en Ramallah y la próxima
semana estoy en el Carmelo y recuerdo que no he estado allí
desde hace casi 40 años, el círculo se cierra y todos esos
largos años habrán sido una metáfora. Pero no asustemos a
los lectores. No intento llevar a cabo el derecho al retorno
"
* ¿Y si hubiera una
constelación que hiciera posible su regreso a Galilea, Haifa
y a la familia hoy?
"Usted fue testigo de las fuertes emociones cuando hice mi
primera visita, en 1996, después de una ausencia de 26 años.
Iba a encontrarme con Emile Habibi para participar en una
película sobre su vida. Hasta grité y deseé permanecer en
Israel. Pero si me lo pregunta hoy, no estoy dispuesto a
cambiar mi carné de identidad palestino por uno israelí. Lo
relevante ahora es lo que he hecho durante estos años:
escribo mejor, he progresado y he beneficiado a mi nación
desde el punto de vista literario."
* Algunos han sido
críticos por elegir leer sus poemas este mes, aprovechando
la situación política y el asunto de Azmi Bishara.
"Nosotros estamos vivos, y no sé lo que está bien y lo que
no. Todo nuestro tiempo y nuestra distribución del mismo
está dislocado. Esta no es mi primera visita. Estuve aquí
en 1996 y declamé una elegía en el funeral de Habibi; y
también estuve en el 2000 y leí mis poemas en Nazareth, y
estuve en un acto de una escuela a la que asistí en Kafr
Yasif. No puedo tomar partido en las disputas entre partidos
políticos. Soy un invitado de todo el público árabe de
Israel y no diferencio entre el movimiento islámico, Hadash
y Balad.
Soy el poeta
de todos ellos. No debo olvidar que hay muchos poetas que me
odian y también hay odio entre los que se consideran poetas.
La envidia es una
emoción humana, pero cuando se convierte en odio, es otra
cosa. Los hay que me consideran una amenaza literaria, pero
yo los veo a ellos como niños que deben rebelarse contra su
padre espiritual. Tienen derecho a matarme, pero que sea a
un alto nivel, en un texto."
* ¿Tiene relaciones con
intelectuales judíos israelíes?
"Tengo contacto con el poeta Yitzhak Laor y con el
historiador Amnon Raz-Krakotzkin. He leído menos en hebreo
durante los últimos 20 años, pero me interesan algunos
escritores israelíes."
* ¿Se siente halagado por
el hecho de que hace siete años Yossi Sarid, que entonces
era ministro de Educación, quiso introducir sus poemas en la
asignatura de Literatura, con el resultado de que algunos
miembros de la derecha le amenazaron con disolver la
coalición?
"Me
da igual que en la asignatura de literatura se estudien o no
mis poemas. Cuando me enteré de que iba a haber una moción
de censura, me pregunté con ironía dónde estaba el orgullo
israelí. ¿Cómo se puede derrocar un gobierno por un poeta
palestino, cuando hay otras razones para hacerlo? Me da
igual que los alumnos estudien o no mis poemas en las
escuelas árabes porque los alumnos generalmente odian la
literatura que les obligan a estudiar."
* ¿Dónde está su casa?
"Yo
no tengo casa. Me he trasladado y he cambiado de casa tan a
menudo que no tengo casa en el sentido profundo de la
palabra. Mi casa es el lugar donde duermo, leo y escribo, y
eso puedo hacerlo en cualquier parte. He vivido en más de
veinte casas, y siempre me he dejado en ellas medicinas,
libros y ropa. Yo huyo."
* En el archivo de Siham
Daoud hay cartas, manuscritos y poemas que usted dejó en
1970.
"Yo
no sabía que no iba a regresar. Pensé que intentaría no
regresar. Yo no elegí la diáspora. Durante diez años tenía
prohibido salir de Haifa, y durante tres de estos años
estuve en arresto domiciliario. No siento especial nostalgia
por ninguna casa. Al fin y al cabo, una casa no son sólo los
objetos que uno ha acumulado. Una casa es un lugar y un
ambiente. Yo no tengo casa.
"Todo
se parece: Ramallah es como Amman y como París. Tal vez
porque he vencido a la nostalgia, no me conviene caer en
ella nunca más, o tal vez las emociones me hayan abandonado.
Puede que la razón haya vencido a la emoción y la ironía se
haya intensificado. Ya no soy el mismo."
* ¿Es por eso por lo que
nunca ha formado una familia?
"Mis
amigos me recuerdan a veces que me he casado dos veces, pero
yo en realidad no me acuerdo. No me arrepiento de no haber
tenido un hijo. Quizás habría ido por mal camino. No sé por
qué intuyo que no habría ido por buen camino. Pero lo que
tengo claro es que no me arrepiento."
* ¿Entonces de qué se
arrepiente?
"De
que publiqué poemas siendo muy joven, y son poemas malos. Me
arrepiento de haber causado daño con palabras a un amigo o
haber sido grosero o brusco. Quizá no he sido fiel a ciertos
recuerdos, pero no he cometido ningún crimen."
* ¿Le gusta su soledad?
"Mucho. Cuando tengo que acudir a una cena, siento que estoy
sufriendo un castigo. En los últimos años me gusta estar
solo. Acudo a los demás cuando los necesito. Tal vez sea un
egoísta, pero tengo cinco o seis amigos.
Son muchos.
Tengo miles de
conocidos, pero eso no ayuda."
* ¿Entre sus primeros
poemas que no considera buenos incluye “el café de mi
madre”?
"Escribí ese poema en la cárcel de Ma'asiyahu en 1963-64. Me
invitaron a leer poesía en la Universidad Hebrea de
Jerusalén –entonces yo vivía en Haifa- e hice una petición
[para viajar, porque los árabes que vivían en Israel estaban
bajo la ley marcial], pero no obtuve respuesta. Fui en tren
-¿Todavía existe ese tren?-. Al día siguiente me citaron en
el puesto de policía de Nazareth y me condenaron a una
sentencia de cuatro meses más otros dos en la cárcel de
Ma'asiyahu. Allí fue donde, en un paquete amarillo de
cigarillos Ascot con el dibujo de un camello, escribí el
poema que el compositor libanés Marcel Jalifa convirtió en
un himno nacional. Se considera mi más bello poema y lo
leeré en Haifa."
* ¿Va a visitar el pueblo
en el que nació, Birwa?
"No.
Ahora es un kibbutz llamado Yas'ur. Prefiero conservar el
recuerdo de espacios abiertos, campos y sandías, olivos y
almendros. Recuerdo el caballo que estaba atado en la
morera, en el patio. Una vez lo monté, él me tiró al suelo y
mi madre me pegó. Ella siempre me pegaba porque creía que yo
era un diablillo, pero no recuerdo haber sido tan malo.
"Recuerdo las mariposas y la sensación de que todo era un
espacio abierto. El pueblo estaba situado en una colina y
todo se extendía por abajo. Un día me despertaron diciendo
que nos teníamos que marchar. Nadie dijo nada de guerra o
peligro. Fuimos andando -yo con mis tres hermanos- a Líbano.
Uno de ellos era muy pequeño y no dejó de llorar durante
todo el trayecto ."
* ¿Su actividad de
escritor le obliga a un ritual disciplinado o se ha vuelto
más flexible con el paso del tiempo?
"No
tengo obligaciones sino costumbres. Suelo escribir por la
mañana, entre las 10 y las 12. Escribo a mano. No tengo
ordenador y escribo sólo en casa, y cierro la puerta aunque
esté solo, pero no desconecto los teléfonos. No escribo
todos los días, pero me obligo a sentarme a la mesa todos
los días. Tal vez exista la inspiración, o no, no lo sé. No
creo mucho en la inspiración, pero si existe, hay que
esperarla y estar preparado para recibirla. A veces, las
mejores ideas surgen en sitios que no son muy bonitos: en el
baño, en un avión, en un tren. En árabe decimos “De la pluma
de… “. Pero creo que ya no se escribe a mano. El talento
yace en el asiento. Hay que saber como sentarse. Si no lo
sabes, no escribes. La disciplina es necesaria."
* ¿Por qué tengo la
sensación de que no duerme bien?
"Duermo nueve horas por la noche y nunca padezco insomnio.
Puedo dormir en cualquier sitio. Dicen que soy caprichoso.
¿Dónde dijeron eso de mí? En la prensa hebrea. Me consideran
una especie de príncipe que está por encima de la gente.
Pero no es así. No es cierto que sea antipático. Soy tímido,
y algunos interpretan la timidez como antipatía."
* ¿El hecho de haber
estado a punto de morir, al menos una vez en su vida, le
hace temer la vejez y la traición del cuerpo?
"Me
encontré con la muerte dos veces: una en 1984 y otra en 1998
cuando estuve clínicamente muerto y ya se estaban haciendo
los preparativos para mi funeral. En 1984 sufrí un ataque
cardíaco en Viena. Fue un sueño profundo y plácido en una
nube blanca con una luz clara. No creía que estaba muerto.
Floté hasta que sentí un fuerte dolor que significaba que
había vuelto a la vida. Dijeron que había estado muerto
durante dos minutos.
"En
1998, la muerte fue agresiva y violenta. No fue un sueño
placentero. Tuve terribles pesadillas. No era la muerte sino
una guerra dolorosa. La muerte en sí no produce dolor."
* ¿Cuál es su actitud
hacia la muerte ahora?
"Estoy preparado para ella. No la estoy esperando. No me
gusta esperar. Tengo un poema de amor sobre el sufrimiento
de la anticipación. Ella, la amada, se retrasa en llegar.
Entonces digo: quizá se marchó a un sitio donde hay sol, tal
vez haya ido de compras. Puede que se haya mirado en el
espejo, se haya enamorado de sí misma y haya dicho: es una
pena que alguien me toque, yo soy mía. Tal vez haya tenido
un accidente y ahora esté en el hospital. Quizá haya llamado
por la mañana cuando yo no estaba porque había ido a comprar
flores y una botella de vino.
Tal vez haya
muerto, porque a la muerte, como a mí, no le gusta esperar.
A mí no me gusta
esperar. A la muerte tampoco le gusta esperar.
"Yo
tengo un pacto con la muerte y está claro que todavía no
estoy preparado para ella. Me quedan cosas por escribir y
por hacer. Hay mucho trabajo y hay guerras por todas partes.
Tú, muerte, no tienes nada que ver con la poesía que yo
escribo, no es ninguna de tus tares. Concertemos una cita.
Dímelo por anticipado: me prepararé, me vestiré
elegantemente y nos encontraremos en un café a la orilla del
mar, beberemos un vaso de vino y luego me lleverás."
* ¿Y la vida?
"No
tengo miedo ni estoy preocupado por la muerte. Estoy
preparado para aceptarla cuando venga, pero que sea de forma
rápida, que se termine todo de repente, no mediante cáncer,
enfermedad del corazón o sida. Que no venga como un ladrón.
Que me lleve de un golpe."
* ¿Qué le produce intensa
alegría?
"En
Francia se dice que si después de los cincuenta no tienes
ningún dolor es que estás muerto. Yo me siento feliz de
despertarme cada mañana. De forma general, creo que la
felicidad es una quimera. La felicidad es un momento. La
felicidad es una mariposa. Yo me siento feliz cuando termino
un trabajo."
* Da la sensacióm de que
se muestra más conciliador que nunca.
"Puede sonar brusco, pero es la estética de la
desesperación. Yo no tengo ilusiones. No espero muchas
cosas. Por eso, si sucede algo bueno, me produce gran
alegría. También poseo humor, junto con la desesperación.
Soy un “pesoptimista” [alusión a la novela de ese título de
Emile Habibi]."
* ¿Echa de menos a Habibi?
"Los
sitios se llenaban cuando Emile Habibi estaba presente. Era
una fuerza de la naturaleza. Era risueño y tenía un humor
especial. Creo que luchaba contra la desesperación mediante
el humor. Al final fue vencido. Todos seremos vencidos,
incluidos los victoriosos. Uno tiene que saber comportarse
tanto en el momento de la victoria como en el momento de la
derrota. Una sociedad que no conoce la derrota no es
madura."
* Hace poco, ha terminado
un nuevo libro, un diario personal, una fusión de prosa y
poesía. ¿Ahora está satisfecho consigo mismo?
"En
absoluto. Cuando los poetas jóvenes se acercan a mí y puedo
aconsejarlos, les digo: “un poeta que se sienta a escribir y
no se siente como un cero no evolucionará ni ganará
prestigio”. Yo siento que no he hecho nada. Eso es lo que me
impulsa a mejorar mi escritura, estilo e imaginería. Siento
que soy un cero, y eso significa que me quiero mucho. Tengo
un amigo que sabe que no puedo soportar ver mi imagen en la
televisión. Me dice que eso es narcisismo invertido. Eso es
lo que me dice el muy tunante."
Haaretz Magazine,
12/07/2007.