LA
ÚLTIMA TARDE EN ESTA TIERRA
La última tarde en esta
tierra cortamos nuestros días
de nuestros arbustos y
contamos los corazones que nos llevaremos
y los que dejaremos, allí.
La última tarde
no nos despedimos de
nada, y no encontramos tiempo para nuestro fin.
Todo permanece en su
estado, el lugar renueva nuestros sueños
y a sus visitantes. De
pronto no somos capaces de ironizar
porque el lugar está
preparado para acoger al vacío. Aquí, la última tarde
gozamos de las montañas
rodeadas de nubes. Conquista y reconquista
y un tiempo antiguo que
entrega a este tiempo nuevo las llaves de nuestras puertas.
Entrad en nuestras casas,
conquistadores, y bebed nuestro vino
de nuestra sencilla
moaxaja, porque nosotros somos la noche en su medianoche, y
no hay
alba portada por un
jinete procedente de la última llamada a la oración.
Nuestro té es verde y
caliente, bebedlo. Nuestros pistachos son frescos, comedlos,
y las camas son verdes,
de madera de cedro, rendíos al sueño
después de este largo
asedio, y dormid sobre el plumón de nuestros sueños.
Las sábanas están
preparadas, los perfumes colocados en la puerta y los
espejos son numerosos.
Entrad para que nosotros
salgamos del todo. Dentro de poco buscaremos lo que
fue nuestra Historia en
torno a la vuestra en los países lejanos
y al final nos
preguntaremos: ¿Al Andalus estuvo
aquí o allí? ¿Sobre la
tierra... o en el poema?