| ||||||||||||||||||||||||
|
|
Adonis
Traducción del árabe por DESIERTOS
(Fragmentos) Las ciudades se deshacen y la tierra es una locomotora de
polvo. Sólo el poeta sabe casar este
espacio. No hay camino hacia mi casa:
estado de asedio, las calles son cementerios. Desde lejos, sobre su casa, una luna ensimismada se cuelga en los hilos del polvo. Dije: "Este es el camino a
mi casa". Respondió: "No, no pasarás", y me apuntó
con el fusil... Está bien. Tengo en todos los
barrios amigos, y todas las casas del
mundo. Caminos de sangre. Los evocaba un niño y su amigo le susurraba: No hay en el cielo sino agujeros llamados
estrellas... Encontraron a seres en sacos: el primero
sin cabeza el segundo
sin manos ni lengua el tercero
estrangulado y el resto sin forma y sin
nombre. - ¿Te has vuelto loco? Por
favor, no hables nunca de esto. Una página de libros por los que aparecen las bombas, aparecen las profecías y los
proverbios pasajeros, aparecen los mihrabs, alfombra de
letras, caen, hilo tras hilo, sobre el rostro de la ciudad desde las agujas del recuerdo. Del vino de la palmera a la calma
de los desiertos... a una mañana que pasa de
contrabando sus entrañas y duerme sobre el cadáver de los
rebeldes... calles, camiones para soldados y
grupos... sombras, hombres y mujeres... bombas cargadas de plegarias, de fieles y de herejes, un hierro que supura hierro y se desangra en carne, campos nostálgicos de trigo, hierba y hortelanos, fortalezas que cercan nuestros
cuerpos y vierten sobre nosotros
oscuridad, la mitología de los muertos que la vida dice y guía... una palabra que es a la vez víctima, sacrificio y todos los
verdugos... tinieblas, tinieblas,
tinieblas... Respiro, palpo mi cuerpo, me
busco, te busco, le busco a él y a los
otros. Cuelgo mi muerte entre mi rostro y esta palabra:
la hemorragia... Pronuncia su nombre, di: he dibujado su rostro. Extiende los brazos hacia ella, sonríe. Di: una vez conocí la alegría, una vez conocí la tristeza. Verás que aquí no hay patria... La muerte ha cambiado la forma de
la ciudad. Esta piedra es la cabeza de un niño y este humo es un suspiro humano. Departieron con ella, prolongaron la velada. Ella sienta a la noche en su
regazo y palpa sus días una hoja vieja. Guarda las últimas imágenes en sus pliegues. Ellas palpan en su arena, en un océano de chispas, y sobre su cuerpo hay un campo de gemidos humanos. Semilla a semilla se esparce en
nuestra tierra y se conserva el secreto de esta
sangre. Oh, campos! Comed nuestros mitos. Hablaré de un perfume en las
estaciones y de un relámpago en el espacio. Plaza de la torre: figura que susurra sus secretos a los puentes rotos... Plaza de la torre: recuerdo que busca su estado en el polvo y el fuego... Plaza de la torre: desiertos abiertos que los vientos eligen y
arrastran... Plaza de la torre: magia que ve cadáveres que se
mueven. Sus bordes están en los
callejones, sus siluetas están en los
callejones y se escuchan sus gemidos. Plaza de la torre: Oriente y Occidente, los patíbulos alzados, mártires y testamentos. Plaza de la torre: un grupo de caravanas, hiel, leche y almizcle. Las especias inauguran el
festival. Plaza de la torre: grupo de caravanas, trueno, explosión y relámpago, y los torbellinos inauguran el
festival. Plaza de la torre. He escrito la historia de esta época con el nombre de este lugar. Ahora soy un espectro que vaga por un desierto y acampa en una calavera. El espacio es un límite que se
debilita, una ventana que se aleja, y el día son hilos que se cortan en mis pulmones y cosen el cielo, una piedra bajo mi cabeza, todo cuanto he dicho de mi vida y
de su muerte se repite en su silencio. ¿Me contradigo? Es cierto, ahora soy semilla y ayer fui cosecha. Estoy entre el agua y el fuego, soy brasa y flor, sol y sombra, no soy señor. ¿Me contradigo? Es verdad... Cerrada está la puerta de mi
casa y la oscuridad es túnica, luna pálida que lleva en las
manos un puñado de luz. Mis palabras no pueden dirigir mi gratitud hacia ella. Cerró la puerta, no para encadenar sus alegrías sino para liberar sus tristezas. Todas las cosas que vendrán son
antiguas. Elige un amigo distinto de esta
locura y prepárate para permanecer
apartado. El sol no ha vuelto a despuntar: se cuela en secreto y oculta los pies en la paja. Espero que la muerte venga una
noche, con una almohada en los brazos, agotada con el polvo que cubre la
frente del alba, cansada de los suspiros de los
hombres. La noche cae (es una página que había dado a
la tinta, a la tinta de la mañana que no
ha venido). La noche cae sobre el lecho (el lecho preparado para el
amante que no ha venido). La noche cae sin ruido (nubes, humo...). La noche cae (un ser en cuya mano hay un
conejo o una hormiga). La noche cae (los muros del edificio vibran, todas las cortinas son
transparentes). La noche cae (se oyen estrellas mudas que la noche
conoce y los últimos árboles al final
de la muralla no recuerdan lo que el viento
dice a sus ramas). La noche cae (entre las ventanas y el viento
hay un susurro). La noche cae (una luz se filtra, un vecino se
tumba desnudo). La noche cae (dos siluetas, un vestido abraza
a otro vestido, las ventanas son transparentes). La noche cae (es una mezcla. La luna de la
noche cuenta a los zaragüelles las quejas de todos los amantes). La noche cae (reposa en su jarra llena de
vino, no de arrepentidos. Un hombre solo da vueltas por su
cabeza). La noche cae (lleva algunas arañas que
reposan para los insectos que no atacan más que a las
casas con luz). ¿Ha venido un ángel o son
proyectiles, llamadas? Todas nuestras vecinas fueron a hacer la peregrinación
y han vuelto menos atrofiadas y más
presumidas). La noche cae (entra en los pechos de mis días, y nuestras vecinas son mis días). La noche cae (aquel sofá, aquella almohada,
este pasaje y esa morada). La noche cae (¿qué contamos? ¿Vino, sopa o
carne? La noche se esconde de nosotros,
ávida de sus vísceras). La noche cae (se divierte un poco con sus
caracolas, con una extraña paloma que
ignoramos de dónde vino y con insectos que no vagan por las estaciones
del libro que escribe el semen de los
animales y las especies). La noche cae (¿trueno o alboroto de los ángeles
que vienen en sus caballos?) La noche cae (delira y se revuelve en su
vaso). ¿Quién me mostrará la
estrella? ¿Quién me dará la tinta para
escribir mi noche? Ha escrito el poema: (¿Cómo convencerlo de que mi
futuro es un desierto?) Ha escrito el poema: (¿Quién moverá la roca de
palabras que pesa sobre mí?). Ha escrito el poema: (No eres de los nuestros si no
matas a tu hermano). Ha escrito el poema: (¿Cómo comprender este lenguaje
cazado entre la pregunta y la poesía?) Ha escrito el poema: (¿Podrá el alba errante abrazar
a su sol?) Ha escrito el poema: (Entre el rostro del sol y el
horizonte hay un equívoco). Ha escrito el poema: (Que
muera...). Me fue concedido ser desgarrado, ser dispersado en un bosque de
fuego para alumbrar el camino. Tiéndeme tu mano afectuosa, devuélveme lo que tus noches le
han quitado a mi sangriento sol. ¡Oh amigo! ¡Oh fatiga! Después de que el poeta desgarre
el traje del tiempo invitaré al viento y le mostraré
el camino para que sus dedos se tornen
agujas y cosa el espacio con los restos
del tiempo. No mueres porque seas un creador o porque tengas este cuerpo. Estás muerto porque eres el
rostro eterno. Sí. Mis sueños tienen derecho a
abandonar mi cuerpo, y mi cuerpo tiene derecho a traicionar el insomnio que
le frecuenta. Invito al lobo para que lave el espejo de los
corderos: han olvidado su imagen... No hemos vuelto a encontrarnos. No hay entre nosotros más que
renuncia y exilio. Las promesas han muerto, el
espacio ha muerto. Sólo la muerte es encuentro. Una flor sedujo al viento para que trasladara su perfume. Murió ayer. Cada vez que anuncio:
Este es mi país que se aproxima y ofrece sus frutos en una lengua
próxima, otra lengua me exilia a otro país. Los árboles se inclinan para
despedir a las flores que se abren,
orgullosas, ponen sus hojas boca abajo para
despedir a los caminos semejantes a
zanjas, entre suspiros y palabras se
despiden. Un cuerpo se viste de arena, cae en su vagar para decir adios. Las páginas de amor de la tinta, el alfabeto y los poetas dicen
adios, y el poema dice adios. Toda esta certidumbre que he
vivido se desvanece. Todas estas antorchas de mis
deseos se desvanecen. Todo lo que había entre mí y la
existencia luminosa en mi hégira se
desvanece. Ahora comienzo desde el principio... ________________________________________ |
|
|