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Nizar Qabbani
Traducción del árabe por: DIARIO
DE UN LOCO Si grito: "te quiero mucho", no me acalles. Si pierdo la prudencia y ciño tu cintura en la acera, no me regañes. Si destello en la reja de tus
pechos, como el relámpago, alguna noche, no me apagues. Si me desangro, como un gallo
herido, en tus brazos, no me cures. Si transgredo las normas y las
costumbres, no me reprendas. Ahora estoy en trance de la
suprema locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura. Si me desbordo, como el mar, por
tus playas, no me contengas. Si un día pido refugio al kohol
de tus ojos, no me arrojes. Si me quiebro en fragmentos de
luz sobre tus pies, no me moltures. Si cometo un crimen de amor, si el color bronceado, fermentado
en tus hombros, sacude mi fe, si me comporto como un niño
travieso y empapo tu pezón de vino... no me pegues. Ahora estoy en trance de la gran
locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura.
Si escribo en pétalos de rosa que te quiero... te ruego que me leas. Si duermo como un niño en los
bosques de tu pelo, no me despiertes. Si te llevo por dote la leche de
los pájaros, no me rechaces. Si envío mil cartas de amor para ti... no las quemes abrasándome. Si algún día te ven conmigo en
los cafés de la ciudad, no me ignores: todas las mujeres de la ciudad
conocen mi debilidad por la belleza y el origen de la poesía y del
jazmín. ¿Cómo fingir? Si estás pintada en las aguas de
mis ojos. Ahora estoy en trance de la
luminosa locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura. Cuando el vino francés desprenda las horquillas de tu
pelo sin disculpas, y me cerque el trigo, me ciña la noche, me rodee la mar y comience a pastar, como loco,
la hierba de los campos, sin saber dónde está mi derecha ni mi izquierda. Cuando el vino francés borre las antiguas fronteras
entre mi existencia y mi suicidio, te ruego, en nombre de todos los
locos, que me comprendas. Te ruego, cuando el vino diga
algo inoportuno del amor, que me perdones. Ahora estoy en trance de la
hermosa locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura. Cuando el vino francés borre los rostros, las líneas, y los ángulos, y no quede más mujer que tú ni más hombre que yo. Cuando no sepa dónde están tus
manos y dónde están las mías, cuando no sepa distinguir el vino de mi sangre, cuando no sepa distinguir el
lenguaje de tus manos del de los espejos, cuando al final de la noche me
haga añicos, me cerque el deseo y me cerque el kohol, y se me olvide mi nombre y mi dirección, y se me olviden los nombres de
todos los barcos, te ruego, estrellado, que me
recojas, te ruego, roto, que me pegues, te ruego, muerto, que me
resucites. Ahora estoy en trance de la gran
locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura. Cuando el vino francés despoje del cuerpo asiático el
quimono, y de la oscuridad del pecho
salgan la aurora, la golondrina, el coral, el cobre, el té, el marfil y otras cosas. Cuando el vino francés suprima todas las lenguas, reduzca todas las culturas a cero y todas las civilizaciones a
cero, y convierta tu boca en un jardín
de rosas y convierta mi boca en cincuenta
bocas. Cuando el vino francés anuncie
al final de la noche que eres la más hermosa de las
mujeres, y tu estatura y tu cintura las más
armoniosas, cuando anuncie que todas las
bellezas del mundo son prosa y sólo tú eres poesía, en nombre de todos los borrachos, en nombre de todos los confusos, en nombre de todos los que sufren
la maldición del amor, te ruego que no me maldigas. En nombre de todos los que sufren
la herida del corazón, te ruego que no me hieras. Ahora estoy en trance de la
suprema locura. Perderás la ocasión de tu vida si no aprovechas mi locura... ___________________________________ |
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