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BADR SHAKIR AL SAYYAB (1926-1964)
Traducción
del árabe por: Carolina Fraile EL
CANTO DE LA LLUVIA Tus ojos
son dos bosques de palmeras al alba o dos
almenas de las que se va alejando la luna. Tus ojos,
cuando sonríen, echan hojas las vides y bailan
las luces... cual lunas en un río que
estremeciera el remo débilmente al alba. Se diría
que en sus profundidades brillaran las estrellas. Se ahogan
en nieblas de una tristeza transparente como el mar
sobre el cual la tarde extiende sus manos llevando el
calor del invierno, el temblor del otoño la muerte,
el nacimiento, la oscuridad, la luz. Despiertan
todo mi espíritu el temblor del llanto y una
embriaguez salvaje que abraza al cielo como el
delirio del niño cuando teme a la luna. Se diría
que el arco iris bebiera de las nubes y gota a
gota se fundiera en la lluvia..., parlotearan
los niños en los lechos de las vides e hiciera
cosquillas al silencio de los pájaros en los árboles el canto de
la lluvia... Lluvia... Lluvia... Lluvia... Bosteza la
tarde y las nubes aún siguen goteando
sus pesadas lágrimas. Al igual
que un niño que balbucea antes de dormir porque su
madre, se despertó hace un año y no la
encontró, después de insistir le dijeron:
"mañana volverá..." Sin duda
volverá. Aunque los
amigos murmuren que ella está aquí junto a la
colina, durmiendo el sueño de las tumbas, comiendo a
puñados de su tierra, bebiendo la lluvia. Al igual
que un pescador triste recoge las redes, maldice las
aguas y el destino y esparce
la canción mientras se oculta la luna. Lluvia... Lluvia... ¿Sabes qué
tristeza suscita la lluvia, cómo
sollozan los canales cuando se derrama, qué
perdido se siente el que está solo? Sin fin,
como la sangre derramada, como los hambrientos, como el
amor, como los niños, como los muertos, ¡es la lluvia! Tus pupilas
me rodean con la lluvia y a través
de las olas del golfo peinan los relámpagos las costas
de Iraq con estrellas y madreperlas como si
desearan la salida del sol pero la noche extiende sobre ellas un manto de sangre. Grito al
Golfo: "¡Golfo, tú, que
das perlas, madreperlas y muerte! Regresa el
eco como si
gimiese: "¡Golfo, tú, que
das madreperlas y muerte...!" Casi puedo
oír a Iraq atesorar truenos, apilar relámpagos
en las llanuras y los montes, cuando
arrancan su sello los hombres y los
vientos no dejan de Thamud [1] un solo
resto en el valle. Casi puedo
oír a las palmeras beber lluvia, oír a las
aldeas gemir, a los emigrantes luchar con
remos y velas contra los temporales del golfo y los truenos cantando: "Lluvia... Lluvia... Lluvia... En Iraq hay
hambre y la época
de la cosecha esparce los granos para que se
sacien los cuervos y las langostas mientras
pulveriza los graneros y las piedras una muela
que gira en los campos... A su alrededor, hombres. Lluvia... Lluvia... Lluvia... ¡Cuántas
lágrimas derramamos la noche de la partida! Después
nos distrajimos por temor a hacernos reproches, con la lluvia... Lluvia... Lluvia... Desde que
éramos pequeños, estaba el cielo cubierto en
invierno y caía a cántaros
la lluvia. Cada año,
cuando la tierra se cubría de hierba, sentíamos hambre, no pasó un
solo año en Iraq que no hubiese hambre. Lluvia... Lluvia... Lluvia... En cada
gota de lluvia hay un
brote rojo o amarillo, de los jardines de las flores. Cada lágrima
de los hambrientos y los desnudos, cada gota
derramada de la sangre de los esclavos es una
sonrisa que espera una nueva boca o un pezón
que se sonrosa sobre la boca del nacido en un mundo
joven del mañana, ¡dador de vida! Lluvia... Lluvia... Lluvia... Se cubrirá
de hierba Iraq con la lluvia..." Grito al
Golfo: "¡Golfo, tú que das
perlas, madreperlas y muerte!" Regresa el
eco como si
gimiese: "¡Golfo, tú, que
das madreperlas y muerte...!" Esparce el
golfo parte de sus grandes tesoros sobre las
arenas: espuma de salobre, madreperlas, fragmentos
de huesos de un miserable ahogado emigrante
que sigue bebiendo la muerte del fondo
del golfo y de su abismo. En Iraq mil
víboras beben el néctar de una flor
que el Éufrates alimenta con rocío. Oigo al eco sonar en el
golfo: "Lluvia... Lluvia... Lluvia... En cada
gota de lluvia hay un
brote rojo o amarillo de los jardines de las flores. Cada lágrima
de los hambrientos y los desnudos, cada gota
derramada de la sangre de los esclavos es una
sonrisa esperando una nueva boca o un pezón
sonrosado sobre la boca de un niño en el mundo
joven del mañana, ¡dador de vida! Y llueve a
cántaros... ___________________________________________________ [1] Pueblo árabe mencionado en el Corán que fue aniquilado por Dios a causa de la impiedad manifestada contra el profeta Salih. ___________________________________________ |
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