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Abdul H. Sadoun
Esteras de tanques
Qué
pacifista la gente de aquí, ofrecen
las dos mejillas, si
más tuvieran las ofrecerían a
su destino; mientras
tus labios buscan palabras
que recuerden. Aquí la
gente no conoce la maldad. Más
vale que se enjaulen en su aburrimiento -hasta
prefiero su mansedumbre- pues
ellos no han sabido de guerras. Es
como si Speilberg no los hubiese invadido con
sus dinosaurios. No
se desangraron por las túnicas de Kubric. Les
digo: -Ay
de sus inteligencias. Y
me protejo bajo sus mismos paraguas. Aquí ríen
mucho, sin miedo, tocan
mi barba crecida y
carcajean: -Háblanos
de lo que sabes, de tus esteras. E...S...T...E...R...A...S. Y
arrastran la palabra como un paño extendido. La
gente, aquí, me
confunde con un cuentero y
me llevan, amablemente, con
bondad, en sus brazos. ________________________ _____________________________________________ |
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