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Traducido del árabe por: MUHAMMAD AL MAGUT ARDEN LAS PALABRAS Poesía, inmortal cadáver, me aburres. Líbano arde, Brinca cual yegua herida al borde del desierto Mientras yo busco a una chica robusta Para rozarla en el autobús, A un hombre de rasgos árabes Para derribarlo en cualquier sitio. Mi país se desploma, Tiembla desnudo cual cachorro de león Mientras yo busco un rincón retirado Y a una aldeana desesperada para seducirla. Diosa de la poesía Que penetras en mi corazón cual cuchillo Cuando pienso que compongo poemas A una chica desconocida, A un país mudo Que come y duerme con cualquiera. Puedo reírme hasta que la sangre Fluya por mis labios. Yo soy la flor letal, El águila que golpea a su presa sin piedad. Árabes, Montañas de harina y placer, Campos de balas ciegas, ¿queréis un poema sobre Palestina, sobre conquista y sangre? Yo soy un hombre extraño: Tengo el pecho de lluvia Y en mis ojos ausentes Hay cuatro naciones heridas buscando su muerte. Estaba hambriento, Escuchando la triste música Y dando vueltas en la cama cual gusano de seda Cuando saltó la primera chispa. Desierto: tú mientes. ¿Para quién es esta muerte púrpura y la flor recogida bajo el puente? ¿Para quiénes son estas tumbas inclinadas bajo las estrellas, esta arena que nos das cada año cual cárcel o poema? Ayer regresó este héroe de labios delgados Acompañado por el viento, los tristes cañones Y su larga lanza brillando cual puñales desnudos. Dadle un anciano o una prostituta, Dadle estas estrellas y las arenas judías. Allí En medio de la frente Donde cientos de palabras agonizan Quiero la bala de gracia. Hermanos, He olvidado vuestros rasgos, Aquellos seductores ojos. ¡Dios mío! Cuatro continentes heridos en mi pecho. Creía que conquistaría el mundo Con mis ojos azules y mi mirada poética. Líbano: mujer blanca bajo el agua, Montañas de pechos y garras. Grita, mudo, Alza los brazos Hasta que estallen las axilas Y sígueme. Yo soy el barco vacío, El viento cubierto de campanas. Sobre los rostros de las madres y los cautivos, Sobre los versos y metros decadentes Verteré fuentes de miel, Escribiré sobre árboles o zapatos, Rosas o muchachos. Aléjate, desgracia, Bello muchacho encorvado. Mis dedos son largos cual agujas Y mis ojos son dos héroes heridos. Desde hoy no habrá versos. Cuando te derriben, Líbano, Y se acaben las noches de poesía y frivolidad Dispararé la bala en mi garganta.
Del poemario: Tristeza a la luz de la luna (Huzn fi daw al-qamar) ___________________________________________________ |
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