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Traducido del árabe por:
María Luisa Prieto MOSCAS VERDES El espectáculo es eso. Espada y vena. Un soñador incapaz de ver más allá del horizonte. Hoy es mejor que mañana pero los muertos son los que Se renovarán y nacerán cada día Y cuando intenten dormir, los conducirá la matanza De su letargo hacia un sueño sin sueños. No importa El número. Nadie pide ayuda a nadie. Las voces buscan Palabras en el desierto y responde el eco Claro, herido: No hay nadie. Pero alguien dice: “El asesino tiene derecho a defender la intuición del muerto”. Los muertos exclaman: “La víctima tiene derecho a defender su derecho a gritar”. Se eleva la llamada a la oración desde el tiempo de la oración a los féretros uniformes: ataúdes levantados deprisa, enterrados deprisa... no hay tiempo para completar los ritos: otros muertos llegan apresuradamente de otros ataques, solos o en grupos... una familia no deja atrás huérfanos ni hijos muertos. El cielo es gris plomizo y el mar es azul grisáceo, pero el color de la sangre lo ha eclipsado de la cámara un enjambre de moscas verdes.
Ramala, agosto del 2006. (Publicado en la revista al-Karmel) |
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