| ||||||||||||||||||||||||
|
|
MAHMUD
DARWISH Traducido
CUATRO
DIRECCIONES PERSONALES
1. Un metro
cuadrado en la cárcel Ésta
es la puerta, y detrás el paraíso del patio. Nuestras cosas, todo lo que nos
pertenece se esfuma. La puerta es la puerta, puerta de la metáfora, puerta del
cuento, puerta que purifica a septiembre, puerta que lleva los campos a la génesis
del trigo. La puerta no tiene puerta, pero yo puedo acceder a mi salida,
enamorado de lo que veo y no veo. ¿Tanta gracia y belleza en la tierra y la
puerta no tiene puerta? Mi celda no ilumina más que mi interior. Que la paz sea
conmigo, y paz al muro de la voz. Para alabar mi libertad he compuesto diez
poemas, aquí y allí. Amo las migajas de cielo que se infiltran por el tragaluz
de la cárcel, un metro de luz donde nadan los caballos y las pequeñas cosas de
mi madre, el perfume del café en su ropa cuando abre la puerta del día a sus
gallinas. Amo la naturaleza entre otoño e invierno, a los hijos de nuestro
carcelero y las revistas esparcidas por las aceras lejanas. He compuesto veinte
canciones satíricas del lugar donde no hay espacio para nosotros. Mi libertad:
ser lo contrario de lo que quieren que sea. Mi libertad: ampliar mi celda,
continuar la canción de la puerta. Puerta es la puerta. La puerta no tiene
puerta pero yo puedo acceder a mi interior... 2.Asiento
en un tren Pañuelos
que no son para nosotros. Amantes del último minuto. Luces de la estación.
Rosas que pierden un corazón en busca de un abrigo para la ternura. Lágrimas
que traicionan a las aceras. Mitos que no son para nosotros. Desde aquí, ellos
han partido. ¿Tenemos a alguien allí para que se alegre a la llegada? Lirios
que no son para nosotros porque besaríamos los raíles. Viajamos en busca del
vacío pero no nos gustan los trenes cuando sus estaciones son nuevos exilios. Lámparas
que no son para nosotros porque veríamos a nuestro amor de pie, esperando el
humo. Tren rápido que corta los lagos. Y en cada bolsillo, las llaves de una
casa y la foto de una familia. Los pasajeros del tren regresan con su gente,
pero nosotros no regresamos a ninguna casa. Nosotros viajamos en busca del vacío
para encontrar la rectitud de las mariposas. Ventanas que no son para nosotros y
saludos en todas las lenguas. ¿La tierra era más clara cuando cabalgábamos en
los caballos antiguos? ¿Dónde están
los caballos, las vírgenes de los cantos y los himnos de la naturaleza que
estaban en nosotros? Yo estoy lejos de mi lejanía. ¡Qué lejano está el amor!
Las chicas nos capturan, rápidas como ladrones de mercancías. Olvidamos las
direcciones en las ventanillas de los trenes. Nosotros, que amamos diez minutos,
no podemos regresar a ninguna casa familiar, no podemos atravesar el eco dos
veces.
3.La sala de
cuidados intensivos El
viento me lleva hasta que la tierra me resulta estrecha. Tengo que volar y
embridar el viento, pero no soy más que un hombre. He sentido un millón de
flautas desgarrándome el pecho, he sudado hielo y he visto mi tumba en mi mano,
he dado vueltas en la cama, he vomitado y me he desvanecido un momento. Estoy
muerto. Antes de la muerte breve he gritado: te quiero. ¿Entraré a la muerte
sobre tus pies? Estoy muerto, completamente muerto. La muerte es tranquila, no
llores. La muerte es tranquila, si no fuera por tus manos golpeando mi pecho
para que regrese de mi muerte. Te quiero antes y después de la muerte, pero en
el intervalo, sólo he visto el rostro de mi madre. Es
el corazón, que se ha perdido un momento antes de regresar. Le pregunto a mi
amada: ¿En qué corazón he dado? Ella se inclina sobre mi corazón y cubre mi
pregunta con sus lágrimas. ¡Ay, corazón, cómo me has mentido derribándome
de mi relincho! Nos
queda mucho tiempo, corazón. Ve al encuentro de la abubilla llegada de la
tierra de Balquís. Hemos
enviado las misivas, atravesado
treinta mares, sesenta riberas y
nos queda vida suficiente para ser dispersados. ¡Ay,
corazón, cómo has mentido a un caballo que no se cansa de los vientos! Ve
despacio para que completemos este último abrazo y nos prosternemos. Ve
despacio... despacio, para que sepa si eres mi corazón o su voz cuando ella
grita: tómame.
4.Habitación
de hotel Que
la paz sea con el amor el día que venga, el día que muera y el día que cambie
de amantes en los hoteles. ¿Qué tiene el amor que perder? Nosotros tomaremos
café en la tarde del jardín. En la cena, contaremos las historias de nuestro
exilio, luego nos iremos a una habitación para continuar la búsqueda, como dos
extranjeros, de una noche de ternura... Dejaremos
restos de palabras en dos sillas, dejaremos nuestros cigarrillos y otros vendrán
para prolongar nuestra velada y el humo. Dejaremos un poco de sueño en la
almohada y otros vendrán y se dormirán en nuestro sueño... ¿Cómo creer a
nuestros cuerpos en los hoteles? ¿Cómo creer a nuestros secretos? Otros vendrán
y prolongarán nuestro grito en la penumbra de dos cuerpos entrelazados...
Nosotros no somos más que dos números tendidos en una cama común y decimos lo
que han dicho hace poco dos que han pasado por el amor. Llegan las despedidas rápidas.
¿Ha sido un encuentro breve para que olvidemos a quienes nos han amado en otros
hoteles? ¿No has dicho alguna vez estas palabras desenfrenadas a otro? ¿No he
dicho yo alguna vez estas palabras desenfrenadas a otra, en otro hotel o aquí,
en esta cama? Daremos los mismos pasos para que vengan otros y den estos
pasos... ____________________________ Del poemario: Es una canción (1986)
|
|
|