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MAHMUD
DARWISH
¿QUIÉN
SOY YO, SIN EXILIO? Extraño
como el río al borde del río...El agua me ata a tu
nombre. Nada me retorna de mi lejanía a mi
palmera: ni la paz ni la guerra. Nada me
incorpora a los Evangelios. Nada...
nada relumbra desde la costa del flujo y el
reflujo entre el Tigris y el Nilo. Nada me
desembarca de los navíos del faraón. Nada me
porta o me hace portar una idea: ni la nostalgia ni la
promesa. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer sin
exilio y sin una larga noche que escrute
el agua? El agua me ata a tu
nombre. Nada me
lleva de las mariposas de mi sueño a mi
realidad: ni la tierra ni el fuego. ¿Qué hacer sin
las rosas de Samarcanda? ¿Qué hacer en un
lugar que pule los cantos con sus piedras lunares?
Ambos somos ligeros, como nuestras casas, en los
vientos lejanos. Somos amigos de los seres extraños
entre las nubes... dos restos de la
gravitación de la tierra de identidad. ¿Qué haremos? ¿Qué haremos sin
exilio y sin una larga noche que escrute
el agua? El agua me ata a tu
nombre. No queda de
mí más que tú, y no queda de ti más que
yo, un extraño que acaricia el muslo de su extraña. ¡Oh, extraña!
¿Qué haremos con la tranquilidad que nos queda y
con una siesta entre dos mitos? Nada nos
lleva: ni el camino ni la casa. ¿Este
camino ha sido siempre igual, o nuestros
sueños lo han cambiado tras
hallar, entre los mongoles, un caballo en la
colina? ¿Qué
haremos? ¿Qué haremos sin exilio? _____________________________ |
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